Estados Unidos inició la reapertura gradual de su frontera a las importaciones de ganado mexicano, después de aproximadamente un año de restricciones relacionadas con la propagación del gusano barrenador.
La primera fase contempla el ingreso de animales por el cruce de Douglas, Arizona, conectado con Agua Prieta, Sonora. La ampliación hacia otros puntos dependerá de las evaluaciones sanitarias y del cumplimiento de los protocolos acordados entre ambos países.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha advertido que el proceso podría detenerse si las revisiones posteriores identifican nuevos riesgos. La preocupación aumentó después de la detección de casos en Chihuahua y del primer registro reciente en Sonora.
El gusano barrenador afecta a animales de sangre caliente porque sus larvas se alimentan de tejido vivo en heridas abiertas. Su presencia representa un riesgo sanitario y económico para las regiones ganaderas.
La reapertura permitirá reactivar exportaciones, pero quedará sujeta a revisiones permanentes. Productores de ambos países han expresado posiciones distintas: mientras ganaderos mexicanos consideran urgente recuperar el mercado, asociaciones estadounidenses mantienen reservas sobre el riesgo de propagación.
















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