La Amazonia podría perder dos veces: primero sus plantas y después la memoria de cómo utilizarlas

Durante décadas, hablar de proteger la Amazonia significó hablar de árboles, animales, ríos y clima.

Una nueva investigación coloca otro patrimonio dentro de la discusión: la memoria de los pueblos que conocen y utilizan esa biodiversidad.

El estudio combinó 519 años de documentación etnobotánica con modelos climáticos y redes de conocimiento indígena para estudiar miles de especies vegetales y sus diferentes usos.

Los resultados muestran dos amenazas que avanzan simultáneamente.

Por un lado, el cambio climático podría reducir considerablemente la disponibilidad de plantas utilizadas por las comunidades amazónicas.

Por otro, la desaparición de lenguas indígenas amenaza con borrar el conocimiento acumulado durante generaciones sobre esas mismas especies.

La dimensión del problema resulta todavía mayor considerando que la Amazonia abarca cerca de 7 millones de kilómetros cuadrados, alberga alrededor de 47 millones de personas y concentra más de 10 por ciento de la biodiversidad mundial conocida.

Entre sus habitantes hay aproximadamente 2.2 millones de indígenas pertenecientes a 410 grupos étnicos, incluidos unos 80 que permanecen en aislamiento voluntario.

Salvar la Amazonia, plantea la investigación, ya no puede significar únicamente conservar aquello que crece en ella. También implica conservar la memoria de quienes aprendieron durante siglos cómo vivir con la selva.

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