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Durante décadas, el verde parecía prácticamente ausente de la paleta de colores de las estrellas. Ahora, un equipo de astrónomos identificó el primer caso conocido de una estrella que tendría una apariencia genuinamente verde para el ojo humano.

Se trata de WD J1330+6435, una enana blanca ubicada aproximadamente a 280 años luz de la Tierra, en la constelación de Draco.

Las enanas blancas son los núcleos extremadamente densos que quedan después de que estrellas de masa baja o intermedia agotan su combustible y expulsan sus capas exteriores.

En este caso, los científicos encontraron una característica extraordinaria: la estrella incorporó restos rocosos procedentes del sistema planetario que alguna vez la rodeó.

Ese material enriqueció su atmósfera con elementos como calcio, litio y, especialmente, sodio.

La enorme densidad de la enana blanca provoca que el sodio absorba una amplia franja de luz amarilla, naranja y roja. El resultado sería una apariencia verde chartreuse para un observador cercano.

El descubrimiento surgió de una investigación encabezada por científicos de la Universidad de Warwick y publicada en RAS Techniques and Instruments.

Los investigadores no contemplaron directamente una esfera verde desde la Tierra, sino que estudiaron su espectro y calcularon cómo percibirían su luz los ojos humanos.

El hallazgo abre una nueva ventana para entender cómo la composición química puede transformar la apariencia de los restos de estrellas y producir colores que hasta ahora parecían reservados para la ciencia ficción.

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