Después de casi 18 años de lucha por parte de su familia, la Fiscalía General de la República (FGR) reabrió la investigación sobre la muerte de la chef mexicana Elisa Loyo Gutiérrez, quien fue encontrada sin vida en un hotel de Filipinas en diciembre de 2008.
La decisión se produjo tras un amparo concedido por un Tribunal Colegiado, que dejó sin efectos la determinación de no ejercer acción penal emitida en 2022 y ordenó que el caso sea investigado nuevamente con perspectiva de género.
Elisa, originaria de Nuevo León y criada en Saltillo, viajó a Filipinas para trabajar en la cocina del hotel Fontana Leisure Park. De acuerdo con la documentación del caso, antes de su muerte denunció irregularidades dentro del hotel y reportó amenazas tras presentar una queja por el presunto robo de alimentos.
El 26 de diciembre de 2008 fue localizada sin vida dentro de una oficina del complejo hotelero. Las autoridades filipinas concluyeron que se trató de un suicidio; sin embargo, la familia siempre sostuvo que existían múltiples inconsistencias en la investigación.
Entre las irregularidades señaladas destacan la alteración de la escena, la falta de análisis de objetos con manchas de sangre, la ausencia de estudios sobre el cordón encontrado en su cuello, la omisión de revisar cámaras de seguridad y la falta de peritajes sobre su teléfono celular.
El Tribunal determinó que la investigación realizada fue insuficiente para descartar un posible feminicidio y ordenó practicar todas las diligencias necesarias para esclarecer cómo ocurrió la muerte de la joven.
El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio informó que representantes de la FGR ya sostuvieron reuniones con la familia para definir la ruta de cumplimiento de la sentencia y continuar con las investigaciones.















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