El regreso de la mariposa monarca a Cozumel por segundo año consecutivo está revelando algo más grande que un simple avistamiento.
Durante 2026, especialistas documentaron por primera vez huevecillos de monarca en la isla. Posteriormente se observaron también orugas y crisálidas, ampliando las pistas sobre el comportamiento de la especie en el Caribe Mexicano.
Los hallazgos abrieron una posibilidad: Cozumel podría funcionar no sólo como punto de descanso y alimentación durante la migración, sino también como sitio de reproducción.
Ahora, con el primer avistamiento de la nueva temporada migratoria, la presencia de la especie vuelve a llamar la atención.
El monitoreo realizado en la Península de Yucatán ha permitido identificar ejemplares en Quintana Roo, Yucatán y Campeche, mientras especialistas y ciudadanos continúan documentando sus desplazamientos.
La ruta es diferente a la famosa migración que termina en los bosques de Michoacán y el Estado de México: otra población puede desplazarse desde Florida, atravesar las Antillas e ingresar por la Península de Yucatán.
Cozumel comienza así a revelar una historia diferente de la monarca: algunas llegan, descansan y continúan; otras podrían estar comenzando ahí una nueva generación.











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