Hay lugares que se conocen caminando sus calles, escuchando las historias de su gente o contemplando sus paisajes. Pero Salina Cruz también puede conocerse de otra manera: sentándose a la mesa.
Carlos “El Xhunko” Zárate comparte ese lado cotidiano de su tierra a través de algo capaz de despertar recuerdos con apenas un aroma: su comida.
En Salina Cruz, el mar también llega hasta la cocina. Aparece en el pescado, los camarones y los mariscos preparados con ingredientes que forman parte de los sabores cotidianos del puerto.
Está el limón, el chile y, sobre todo, esas formas de cocinar que pasan entre familias y generaciones hasta convertirse en algo más que una receta.
Porque alrededor de un platillo también se construyen recuerdos. Una comida familiar, una tarde entre amigos, la cocina de los abuelos o ese sabor que después de mucho tiempo sigue haciendo pensar en casa.
Para Carlos Zárate, disfrutar la gastronomía de Salina Cruz es también reencontrarse con una parte de aquello que da identidad a su comunidad: el mar, las costumbres, la convivencia y las historias que se comparten alrededor de una mesa.
Hay sabores que se disfrutan por un momento y otros que permanecen en la memoria.
Salina Cruz tiene mucho de eso: sabor a mar, olor a cocina recién hecha y ese gusto a casa que siempre encuentra la manera de hacernos volver.











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