La prevención del embarazo infantil y adolescente enfrenta obstáculos que van mucho más allá de la falta de información. En comunidades rurales e indígenas, el machismo, las uniones tempranas y la desconfianza hacia las instituciones continúan dificultando el acceso de niñas y adolescentes a sus derechos.
La Secretaría de las Mujeres informó que 279 brigadistas trabajan en distintos puntos del país para acercar información y acompañamiento directamente a las comunidades.
En Guerrero, promotoras han identificado localidades donde comenzar una vida en pareja a los 13, 14 o 15 años llegó a normalizarse. Para romper esas barreras, las brigadistas recurren a lenguas originarias como mixteco y tlapaneco.
La estrategia también opera en Chiapas, donde la traducción al tzeltal permite explicar conceptos relacionados con derechos sexuales y reproductivos a comunidades que históricamente han tenido poco acceso a esa información.
En estados como Coahuila, las brigadistas trabajan directamente en escuelas, donde adolescentes se acercan para preguntar sobre anticonceptivos o denunciar posibles situaciones de violencia.
La Secretaría destinó 39.9 millones de pesos a esta estrategia durante 2026, con el objetivo de prevenir embarazos infantiles y fortalecer el acceso de niñas y adolescentes a información, protección y acompañamiento.















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