Las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos podrían modificar el equilibrio político en Washington, pero no necesariamente transformar la estrategia internacional del presidente Donald Trump.
Una columna de opinión publicada en El Universal plantea que la radicalización del mandatario podría continuar sin importar los resultados electorales.
Los comicios del 3 de noviembre renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y parte del Senado, por lo que sus resultados influirán en la capacidad del gobierno para impulsar su agenda legislativa.
Sin embargo, el presidente conserva atribuciones importantes en política exterior, aunque sujetas a límites legales e institucionales.
Por ello, las elecciones representan un momento decisivo para la política estadounidense, pero no garantizan por sí solas un cambio en las tensiones diplomáticas o en la relación de Washington con otras potencias.















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