La muerte de Juan Alejandro, un bebé de un año y cuatro meses alcanzado por disparos durante un ataque armado en Culiacán, se suma a una serie de casos que muestran el impacto de la violencia sobre la infancia en Sinaloa.
Datos obtenidos mediante solicitudes de información a la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Salud documentaron que, entre septiembre de 2024 y abril de 2026, al menos 250 niñas, niños y adolescentes murieron por heridas de arma de fuego.
Otros 58 menores fueron atendidos en hospitales después de resultar heridos.
Los registros muestran además que las agresiones han ocurrido en espacios cotidianos: viviendas, calles, vehículos particulares e incluso lugares destinados a actividades deportivas.
La situación resulta particularmente significativa entre adolescentes.
Información sanitaria indica que, a partir de los 11 años, las muertes ocasionadas por disparos comenzaron a adquirir mayor presencia entre las causas de fallecimiento registradas en el estado.
Durante 2025 se contabilizaron hasta 60 casos de menores fallecidos por heridas de arma de fuego.
Juan Alejandro se convirtió en una de las víctimas más recientes.
El pequeño quedó en medio de un ataque registrado la noche del sábado en Prados del Sur, Culiacán. Una bala lo alcanzó en la cabeza y murió poco después de ser trasladado a un hospital.
Su muerte ocurre mientras Sinaloa continúa enfrentando una prolongada crisis de violencia que ha dejado miles de víctimas desde septiembre de 2024.















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