Para Ismael Burgueño, algunas de las lecciones más importantes que un padre puede dejar a sus hijos no se dicen, se enseñan con el ejemplo.
Así lo compartió al recordar una visita a la colonia Santa Cruz, en Sánchez Taboada, a la que acudió acompañado de su hijo Alex, “El Güero”.
Más allá de una jornada de trabajo, Burgueño encontró en ese momento una oportunidad para compartir tiempo con su hijo y mostrarle de cerca una parte importante de aquello a lo que dedica sus días.
El mensaje estuvo centrado en la familia, el esfuerzo y la responsabilidad de enseñar a las nuevas generaciones que sus acciones también pueden transformar el lugar donde viven.
Para Burgueño, involucrar a su hijo en este tipo de experiencias también representa una manera de transmitirle valores desde la convivencia y no únicamente desde las palabras.
“Amar a Tijuana también se demuestra trabajando por ella”, expresó.
Entre padre e hijo, la jornada dejó una reflexión sencilla: educar con el ejemplo también es una forma de amar.











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